6 de julio de 2007

¿Donde está la música?

Me gusta la música, es más creo que sin ella la vida se me haría totalmente imposible y demasiado aburrida. Sin embargo, por estos días cualquier atisbo de música que pueda resultarme agradable ha desaparecido. Prendo la radio, no recurro a la música de mi PC porque simplemente me da pereza levantarme de la cama y prenderla; y empieza el rico reggaeton, el latin-pop (un mal remedo de fusión entre merengue y pop en sí) meloso en el cual todas las canciones suenan igual, así que mientras pueda aguanto las radios ochenteras y siempre termino oyendo a los inacabables “Chistosos” o la recién estrenada en Piura: “La Ñ”.

Eso sí, hay que aceptar que el reggaeton, latin-pop, y toda esa nota, son ritmos que para tonear son infalibles, amén de sus cualidades arrechantes y perfecta ambientación para hacer efectivo el plan de la noche (sobre todo en las canciones de latin-pop). Pero escucharlas de modo sistemático…paso, gracias, prefiero reírme un rato con la secuencia del “pollo” en “El especial de humor”.

Ante dicha oferta musical, lo único que se me ocurre pensar es: ¡Devuélvanme mi música! o al menos recuperemos el sonido limpio y las letras que no impliquen ver con ganas a alguna de mis vecinas. Soy conciente que mi gusto musical es imposible de sintetizar en una radio y mucho menos en una discoteca, ya que va desde Armonía 10 hasta Led Zeppelín, pasando por Héctor Lavoe, Sabina, Pueblo Andino, Nirvana y Leuzemia, sólo por decir algunos.

Podrán decir que soy un retrógrado, cavernícola o lo que sea por no aceptar la revolución de los nuevos ritmos, pero después de haber bailado axe en mis épocas de colegial me prometí dedicar mi oído a la buena música. En todo caso, a nadie mataría que en la popular “Studio 92” pasen una canción de Leuzemia, ni mucho menos que en la discoteca de moda pongan a “El Rey de la Puntualidad” (Lavoe) de cuando en vez.

Tal vez así, por un día pueda ir a bailar (al menos en Piura) sin tener que quejarme de la música mientras me empujo un tacu-tacu de “La Choza” a la salida, me imagino que podré escuchar la radio sin tener que apagarla al instante o sin cambiar de estación. Y cómo el tiempo no se puede retrocede, y por lo tanto no puedo regresar a mis tiempos de cole cuando en “El Muki” ponían de todo, sigo insistiendo en que me devuelvan mi música; y que mejor ejemplo que el video de la canción poseedora del mejor solo de guitarra de la historia (grande Jimmy Page).



1 comentario:

Germán dijo...

Debo admitir que el señor Ericks ha dado en el clavo con este post. Comparto la indignación que se siente al no poder encontrar alguna música que sea gratificante al encender una radio. De ahí que tomé la decisión de simplemente no escuchar radio. Pero si vives en Lima como yo, mantenerse alejado de la influencia radial es algo bastante difícil. Basta con subir a un micro o una combi para ultrajar a tu oido y hacer que tu cerebro retumbe con ritmos poco inteligentes.

Es realmente indignante y frustrante, musicalmente hablando, la época en la que vivimos, en la que abunda lo que algunos conocemos como "mierda comercial".

Bueno, lo que es yo, prefiero llevar a todos lados mi selección diaria de álbums y acompañado de mi inmortal discman pasar un día no tan tormentoso.